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martes, 6 de diciembre de 2011

La vida eterna.


La vida eterna.

Smith despertó en el año 4000, comprendió que su familia  había tomado en serio aquello de que deseaba ser congelado como Walt Disney.
La tierra era ahora un planeta extraño lleno de androides, ciborgs, animales mutantes y otras locuras que su cerebro era incapaz de asimilar.
Smith era profundamente conservador, por eso se alegro al saber que aún había sacerdotes, y se seguía practicando su religión. Al menos podría agarrarse a su fe para mantener a flote su cordura.
El sacerdote se llamaba Lorenz 32, era totalmente normal, hasta vestía una anticuada sotana. Smith le preguntó por el 32.
-Como no había vocaciones se decidió que los curas que quedábamos fuéramos clonados hasta el día del juicio final.
-¡Pero eso es una aberración!- Gritó Smith.
-Me ofende, sepa que mi marido y yo llevamos 1700 años sirviendo a la iglesia con devoción.
A Smith le dio un infarto, y fue imposible reanimarlo, o clonarlo. Parecía desear la muerte eterna.

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